Un artículo publicado en la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública titulado “Hemoglobina y testosterona: importancia en la aclimatación y adaptación a la altura” nos permite entender los mecanismos que el cuerpo usa en situaciones de falta de óxigeno.
A medida que ganamos altura, hay menos oxígeno, por lo que nuestro cuerpo tiene que compensarlo haciendo algunos ajustes: aumentando el ritmo cardiaco y respiratorio.
De igual forma, los riñones aumentan su poducción de eritropoyetina, que aumenta la hemoglobina, mejorando nuestra capacidad de sacar oxígeno del aire. Así, después de unos días viviendo en altura, la persona gradualmente deja de sentir las molestias típicas de agitación y falta de aliento.
Pero hay personas que nunca se curan del mal de altura o soroche y son incapaces de aclimatarse a la altura. El estudio halló que en esos casos había una diferencia entre mujeres pre-menopáusicas y post-menopáusicas.
Esto es indicio de que las hormonas sexuales tienen que ver con los procesos de “ajuste” que el cuerpo humano debe realizar para vivir en altura. Y es algo que también se aplica a los varones.
Hay indicios que señalan que la testosterona tiene un papel importante en la generación de glóbulos rojos y hemoglobina. Así, la generación de testosterona en estas circunstancias estaría favorecido por su carácter de hormona ventiladora, es decir que optimiza la captación y transporte de oxígeno, reduciendo el riesgo de padecer soroche.
Alfredo Merino para Sophimanía con información de la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública
Artículo original y completo (en castellano) aquí



















