Comenzó hace tres años, ya tiene un millón cuatrocientos mil usuarios y los temas que se comentan son cosas como “¿Hay alguien investigando polímeros conductores?“. Y se unen cincuenta mil más cada mes.
Como cualquier otra red social, permite el intercambio de información, pero en lugar de ser la que normalmente podemos encontrar en Facebook, en ResearchGate se dan a conocer publicaciones científicas, se hacen preguntas relacionadas a la ciencia, se comparten experiencias de investigación y se habla de oportunidades de empleo.
Uno de sus creadores, Ijan Madisch, virólogo de profesión, se dio cuenta del vacío que existía en el mundo científico de una red como esta cuando estaba en Harvard. Así que él y un grupo de amigos la comenzaron, con tanto éxito que dejó su carrera científica para dedicarse exclusivamente al desarrollo de esta red social para científicos.
Para Madisch, parte del éxito de ResearchGate reside en que ahí, a diferencia de otros círculos científicos, los investigadores pueden compartir sus errores y fallos, algo que ayuda a otros a evitarlos.
Si bien la mayoría de miembros son “veinteañeros”, la tendencia es que cada vez más se inscriben científicos de más edad.
Como Madisch sabe que la competencia en el mundo virtual es feroz, no se ha quedado con los brazos cruzados. El y su equipo siguen desarrollando mejoras para la red, como asistir a conferencias online. Para los siguientes meses estará disponible un sistema de reputación, un tema importante en el ámbito científico.
Financiada por las empresas de Silicon Valley Accel Partners y Benchmark Capital, se espera que la página genere sus propios ingresos vía, por ejemplo, ofertas de empleo puestas por universidades y empresas o anuncios de publicidad para materiales de laboratorio.
Información de la BBC. Resumen de Sophimanía
Artículo original y completo (en castellano) aquí



















