Los tratamientos con células madre continúan mostrando interesantes resultados. De ser así, pronto entraremos a una nueva era de la medicina, en la nuestras propias células serán los medicamentos que nos curarán de las enfermedades.
Cuando una persona sufre un infarto al corazón, una parte de su músculo cardiaco muere y se convierte en una cicatriz, afectando su desempeño y obligando al paciente -dependiente de la gravedad del cuadro- a tomar medicamentos el resto de su vida.
Pero un estudio publicado en la prestigiosa resvista The Lancet podría, en el futuro, cambiar ese pronóstico. Científicos del Instituto de Cardiología Cedars-Sinai en Los Ángeles, lograron reparar hasta 50% los daños causados por un infarto inyectando al paciente células madre de su propio corazón, una mejora considerada sin precedentes.
Esta terapia consiste en extraer células cardiacas del paciente, cultivarlas en el laboratorio para obtener millones de células nuevas que son luego reinsertadas en el corazón dañado, reparándolo parcialmente. Otra técnica similar utiliza células madre de la propia médula ósea también logró buenos resultados, aunque más moderados.
A estos primeros hallazgos positivos ahora sigue un monitoreo prolongado, de al menos dos años, para determinar si la terapia extiende la expectativa de vida de los pacientes. Si esto es así, será un punto más a favor de los “tratamientos personalizados“, un enfoque terapéutico que podría marcar la medicina del siglo 21.
Este tipo de tratamientos tiene mucha importancia médica ya que las enfermedades cardiovasculares, que incluyen infartos al corazón e insuficiencia cardiaca, son la principal causa de muerte en el mundo.
Información de la BBC. Resumen de Sophimanía
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