
Esta imagen muestra el cerebro de un bebe con riesgo de desarrollar autismo. Los colores cálidos representan altos valores de anisotropía fraccional. Imagen: Jason Wolff
Un nuevo estudio llevado a cabo por la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, ha hallado importantes diferencias entre imágenes cerebrales de bebes de seis meses que luego desarrollaron autismo, e imágenes de bebes que no lo desarrollaron. ”Es un hallazgo prometedor” ha dicho Jason J. Wolff, jefe del estudio, que busca desarrollar un biomarcador que permita evaluar el riesgo y hacer un diagnóstico precoz de esta condición.
Participaron en el estudio 92 bebes, todos con hermanos mayores que padecen autismo, lo que señala que ellos mismos tenían mayor riesgo de padecer el mismo cuadro. Las imágenes de resonancia magnética se comenzaron hacer cuando los bebes tenían seis meses, y luego se repitieron periódicamente hasta que cumplieron dos años. En ese momento, 28 de estos niños (el 30 por ciento) mostraron indicadores relacionados al autismo, mientras que los restantes 64 no.
La comparación de las imágenes de resonancia magnética de ambos grupos, mostraron diferencias en el desarrollo del “tracto de fibra de materia blanca“, que tiene la función de interconectar las diferentes regiones del cerebro.
Se analizaron quince tractos de fibra de materia blanca. De ellos, doce mostraron diferencias en los niños que desarrollaron autismo y en los que no. Las diferencias en la materia blanca se midieron con un método llamado “anisotropía fraccional” (AF), que estudia el movimiento de las moléculas de agua en el tejido cerebral.
Los niños que desarrollaron autismo tenían, a los seis meses, un AF más elevado que los que no lo desarrollaron. Luego de dos años, sin embargo, el nivel de AF en los niños autistas había bajado al punto de que era menor que en los niños no autistas.
Esto muestra dos cosas: que el autismo no se desarrolla “de pronto”, a cierta edad, sino que es un proceso que comienza temprano y se va desarrollando gradualmente. Y que es algo que afecta la organización de todo el cerebro, que no está focalizado en un punto determinado. Si se llega efectivamente a confirmar que este método puede detectar el riesgo de autismo en etapas muy tempranas se crea la posibilidad de que se pueda interrumpir de alguna manera el proceso, algo que tomará todavía muchos años de estudios y pruebas.
Información de la Sciencedaily.com. Versión, edición y traducción de Sophimanía
Artículo original y completo (en inglés) aquí


















