Lo han apodado “Waterworld“, como la película que protagonizara Kevin Costner en 1995. Y la razón es clara como el agua: es un planeta rodeado por una espesa nube de vapor, que oculta una superficie mayormente acuática.
Es 2.7 veces más grande la Tierra, pero más chico que Urano, pesa siete veces lo que pesa nuestro planeta y sus características lo hacen -a la fecha- único. Su nombre “verdadero” es GJ 1214b y fue analizado gracias a los buenos oficios del viejo pero siempre sorprendente telescopio espacial Hubble.
Zachory Berta, investigador de la NASA, ha dicho: “No se parece a nada de lo que conocemos hasta ahora. Una proporción enorme de su masa está compuesta de agua“.
Si bien el GJ 1214b fue descubierto en el 2009, es recién ahora que los estudios concluyen que su superficie está mayoritariamente cubierta de agua caliente (230 grados Celsius), lo que a su vez provoca la bruma que lo cubre.
Orbita cada 38 horas alrededor de una enana roja, de la que lo separan unos dos millones de kilómetros. Está “cerca” de nosotros (en términos relativos): 40 años luz, en la constelación de Ofiuco.
El método usado para determinar la composición de su superficie ha requerido de muchas observaciones, así como esperar el momento oportuno en que la luz de su estrella se filtrara a través de su atmósfera, revelando al Hubble la composición de sus gases.
“Usamos el Hubble para medir el color infrarrojo del atardecer en ese mundo“, ha explicado Berta. Las brumas son más transparentes a la luz infrarroja que a la luz visible, de modo que las observaciones del Hubble ayudan a determinar la diferencia entre una atmósfera vaporosa y una brumosa.
Pero la presencia de agua no lo hace necesariamente parecido a la Tierra, de hecho la densidad de este planeta es muy distinta, lo que sugiere que su estructura interna puede ser muy distinta, con materiales exóticos para nosotros como “hielo caliente” o “agua superfluida“.
Información de la NASA. Resumen de Sophimanía
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