Hasta ahora, las misiones espaciales han sido mayormente cosa de entidades gubernamentales, instituciones académicas y de militares. Los altos costos y los altos riesgos que implica salir y regresar el espacio alejaron al sector privado a zonas más rentables de la aventura espacial, mayormente como proveedores de tecnología y servicios. Se esperaba que este panorama cambiara hoy sábado, con el lanzamiento del cohete espacial privado Falcon 9, propiedad de la empresa SpaceX, desde Cabo Cañaveral para poner en órbita a la cápsula no tripulada “Dragon” (también privada, propiedad de SpaceX), la que llevaría a la Estación Espacial Internacional suministros y tareas por hacer.
Pero cuando la cuenta regresiva llegó a cero y todos esperaban el inicio del despegue, los controladores de la misión (que no es tripulada) decidieron abortar el lanzamiento. Gwynne Shotwell, presidente de SpaceX, explicó que se había detectado lecturas de presión preocupantes en uno de los motores del Falcon 9, por lo que se consideró más apropiado detener el lanzamiento.
“No es una misión fallida” -aclaró Shotwell, explicando además que la cancelación es, precisamente, para evitar que la misión falle. NASA informó que, de arreglarse el problema técnico, se intentaría otro lanzamiento a mitad de la semana que viene.
El contrato entre la NASA y SpaceX (Space Exploration Technologies) es por doce misiones no tripuladas de este tipo, llamadas “de abastecimiento”, por las cuales la NASA pagará 1,600 millones de dólares (unos 133 millones por cada misión, sin duda el “delivery” más caro del mundo).
Como los transbordadores espaciales finalmente fueron dados todos de baja, tras 30 años de servicios, los únicos que podían dar este vital servicio eran los rusos, con sus naves Soyuz.
Una vez que la Dragon esté en órbita, le tomará cuatro días en hacer contacto con la Estación Espacial Internacional. Si bien lo podría hacer en mucho menos tiempo, la prudencia aconseja hacerlo lentamente, revisando cada instrumento y cada etapa ya que técnicamente es un proyectil con dirección a la Estación. Cualquier error o falla podría tener consecuencias graves para los astronautas que ahí viven.
Así, al cuarto día, el brazo robótico de la EEI deberá “pescar” a la Dragon y llevarla a la sección de descarga, un proceso ya rutinario para los astronautas, pero que será un nuevo ámbito de servicios para la empresa privada. La Dragon deberá estar atracada en la EEI por 18 días, tras los cuales será enviada de regreso, otro hito tecnológico que ninguna nave de factura privada ha realizado antes.
SpaceX se fundó el 2002 y actualmente su sede principal está en California. Le pertenece al empresario norteamericano Elon Musk, quien hizo su fortuna en una empresa de internet bien conocida por todos: Paypal.
Información de EFE. Edición y resumen de Sophimanía
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