
Eadweard J. Muybridge con los fotogramas que cambiaron el mundo. Imagen: Wikimedia
Como todo gran invento, el cine tiene muchos padres que actuaron en un proceso largo que -si lo consideramos en un sentido amplio- podemos decir que comenzó en los jeroglíficos egipcios, hace literalmente miles de años. En esa larga historia tiene un lugar destacado Eadweard J. Muybridge un inventor y fotógrafo inglés nacionalizado norteamericano que en 1872 comenzó a desarrollar una idea que tendría gran impacto en el nacimiento del cine propiamente dicho.
No lo animó el afán artístico, sino científico, ya que se trataba de determinar si los caballos, al trotar, por un instante estaban con los cuatro cascos en el aire, sin tocar tierra. En esa época, los fotógrafos eran también científicos, en el sentido de que requerían profundos conocimientos de física (para manipular la luz con sus lentes) y química (para fabricar sus negativos y sistemas de revelado) e inventores, ya que para solucionar muchos aspectos relacionados a la fotogafía tenían que crear técnicas y tecnologías inexistentes.
La primera película de la historia. Video: Youtube
Si bien a Muybridge no le interesaba especialmente la hípica, sí al exgobernador estadounidense del estado de California Leland Stanford, quien estaba dispuesto a financiar el experimento por el sólo placer de ganar una apuesta que ascendía a 25 mil dólares (una verdadera fortuna para la época) hecha contra sus amigos Frederick MacCrellish, editor del “Daily Alta California” y James r. Keene, presidente de la Bolsa de Valores de San Francisco, quienes sostenían que el caballo siempre mantiene por lo menos un casco en contacto con el piso al momento de trotar.
Si bien Leland tuvo la idea de recurrir a la fotografía para esclarecer el misterio, fue Muybridge quien tuvo que diseñar la forma de lograrlo, algo que le tomó seis años, en los que experimentó y fracasó varias veces, hasta que finalmente consiguió una secuencia de 12 fotografías que confirmaban, para beneplácito de Leland, que al trotar los caballos dejan el contacto con el piso por un instante.
Algo que hoy nos tomaría un minuto usando un celular con cámara de video, para Muybridge fueron años de experimentación, que lo llevaron a montar una compleja infraestructura en la que muchas cámaras de fotos tomaban de forma sincrónica una secuencia fotográfica. Además de las cámaras, Muybridge tuvo que desarrollar conceptos y herramientas como temporizadores y disparadores remotos que simplemente no existían en ese tiempo.
Al montar las doce fotos en una secuencia se creaba la ilusión del movimiento, un fenómeno ya conocido desde 1834, en el que William George Homer inventó el zootropo, un tambor con dibujos y ranuras que, visto desde cierto ángulo y cierta velocidad, creaba la ilusión de movimiento en una secuencia de ilustraciones.
Así, en 1878, la revista Scientific American publicó su propia versión del zootropo, pero con las fotos del caballo corriendo de Muybridge, algo hasta ese momento nunca visto con ese nivel de perfección y detalle. Se puede decir que se trata de la primera película de la historia.
Muybridge probó así que la creación de la ilusión del movimiento basada en el uso de la fotogafía era posible, lo que fue un paso importante en la concepción de lo que luego sería el cinematógrafo, arte que hoy se ha vuelto parte indispensable de nuestras vidas.
Pablo Vásquez Flores para Sophimanía