Del sexo al amor ¿Cómo evolucionó el enamoramiento?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
29 de Febrero de 2016 a las 08:05
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Del sexo al amor ¿Cómo evolucionó el enamoramiento?

Una de las primeras cosas que aprenden los seres vivos para asegurar su supervivencia es a reproducirse. “El sexo empezó como una manera de pasar los genes de un organismo a la siguiente generación”, explica Melissa Hogenboom para la BBC.

Para amar, los organismos vivos necesitaban primero un cerebro que pudiera lidiar con las emociones, es decir, cerebros más grandes, pero esto sucedió varios billones de años después del nacimiento de la vida, cuando el cerebro empezó su viaje hacia la existencia.

Hace 60 millones de años aparecieron los primeros miembros de nuestra familia, los primates, que fueron evolucionando cerebros más grandes, lo que llevó al surgimiento de los humanos modernos. Esto trajo un problema: a medida que nuestros cerebros crecían, nuestros bebés tenían que nacer en una etapa anterior de su proceso de desarrollo, porque si no la cabeza no podría salir por el canal de nacimiento.

Como explica Hogenboom, esto generó que las crías de gorila, los chimpancés y los humanos nacieran casi completamente inútiles y necesitaran a sus padres para cuidarlos. Una madre con una cría no está disponible para aparearse hasta que la cría es destetada, entonces un macho tendría que matar a la cría para poder acercarse. Este tipo de comportamiento es común en muchas especies hasta la actualidad

Esta idea ha generado que se formen relaciones monógamas, con el fin de prevenir el infanticidio, explica Kit Ople, del University College de Londres, y sus colegas. Su equipo observó sugiere que el infanticidio fue el motor de la monogamia durante 20 millones de años, pero otras especies encontraron soluciones diferentes, razón por la que no todos los primates son monógamos.

Las posibilidades de sobrevivencia de las crías mejoraron porque los machos podían ayudar con la crianza, explica Opie. Como resultado, la monogamia fue favorecida por la evolución. Este cambio en el cerebro puede que haya sido un proceso de un solo sentido, explica Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, en Reino Unidom ya que “pudo haber resultado en importantes cambios en el cerebro para mantener a la pareja junta para toda la vida. Esto incluye la preferencia hacia una pareja específica y el antagonismo con los potenciales rivales”.

Otras teorías explican que la monogamia posiblemente evolucionó como una estrategia de los machos para evitar que la hembras se apareen con otros machos. Hay muchas teorías controversiales, pero lo cierto entre todos los primates es que forman un fuerte vínculo entre madre e hijo. Es por esto que Robert Sussman, de la Universidad de Washington en Missouri, Estados Unidos, sugiere que los procesos cerebrales del vínculo materno-filial fueron "secuestrados" para crear el amor romántico.

Por otro lado, Stephanie Cacioppo, de la Universidad de Chicago en Estados Unidos, encontró que los estados de amor más intensos dependen de una parte del cerebro llamada el giro angular, que solo se encuentra en los grandes monos y en los humanos.

El “amor” tiene varias etapas: la primera es la del deseo sexual, donde nos sentimos atraídos a otra persona. Luego sentimos el amor romántico, donde el sistema límbico bombea dopamina y la hormona oxitocina, que forma un vínculo en la pareja. Es decir, existe una relación entre el intenso placer de la etapa del deseo sexual que puede llevar directamente al amor, dice Cacioppo.

En esta etapa se suprimen otras zonas más avanzadas del cerebro, como el cortex prefrontal, encargado de la toma de decisiones racionales. La serotonina, que nos ayuda a sentirnos tranquilos, también se suprime. Esto explicaría la sensación de adicción y obsesión de cuando nos enamoramos. Pero una vez que pasa un tiempo, las parejas no siguen vinculadas en un estado tan intenso y obsesivo, los niveles de serotonina y dopamina se normalizan, pero persiste un sentimiento de cercanía, ayudado por más oxitocina. Si suprimes la oxitocina en las especies monógamas, los animales dejan de ser monógamos.

Como explica Hogenboom, aquí subyacen las ideas de Sussman de que el amor romántico evolucionó del vínculo materno-filial. “Los vínculos en las parejas que llevan mucho tiempo juntas son similares a los de una madre y su hijo y dependen de procesos hormonales similares”, explica.

Claro que estamos muy lejos de entender el amor. Recordemos que hay personas que no sienten atracción sexual por otras, o personas que solo sienten atracción romántica (como los asexuales). Además, la homosexualidad no se explica con esta teoría de la necesidad de tener descendencia, ya que por muchos años las parejas homosexuales no han podido tener descendencia como producto de una relación sexual convencional (viva la tecnología).

  

 

FUENTE: BBC


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