Estudio: ¿El racismo se aprende desde temprana edad?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
12 de Enero de 2016 a las 08:49
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Estudio: ¿El racismo se aprende desde temprana edad?

Científicos han utilizado neuroimágenes para estudiar las respuestas de nuestro cerebro a los rostros de diferentes “razas” y han descubierto un resultado inquietante llamado el "efecto de otra raza", según un estudio publicado en The Journal of Neuroscience.

Aunque ya en Sophimania habíamos hablado de que las razas no existen y lo que existe es solo diferente pigmentación y rasgos, aún existe el racismo porque las personas nos basamos en esas diferencias para perpetuar estereotipos.

Nuestros cerebros distinguen las diferencias físicas muy rápidamente, dentro de décimas de segundo. Un rostro que se ve diferente al nuestro tiende a activar la amígdala, una región cerebral que nos permite experimentar miedo y ansiedad. Otra región del cerebro, el fusiforme, nos ayuda a reconocer individuos, leer sus expresiones y hacer inferencias acerca de su estado interno. Cuando vemos una cara que es diferente a la nuestra en pigmentación o rasgos, hay menos activación del fusiforme, y nos volvemos menos precisos para la lectura de expresiones faciales (¿menor empatía?)

Esta rápida distinción del “otro” es llamada el "efecto de la otra raza", y no suele ocurrir cuando nos fijamos en los rostros de celebridades o de personas muy queridas que tienen un color de piel distinto al nuestro (y a quienes los asociamos con cosas positivas). Además, este efecto varía de persona en persona. La literatura sugiere que las personas que crecieron en ambientes racialmente homogéneos muestran un efecto mayor, ya que en su ambiente solo han visto personas que se parecen más físicamente a ellas.

La existencia del "efecto de otra raza" ha sido interpretada por algunos como una tendencia innata a ver a los que son diferentes como distintos a nosotros,  lo que explicaría el racismo como algo con lo que nacemos Pero los estudios sugieren lo contrario: aprendemos esto a muy temprana edad, lo aprendemos de la familia y lo que tenemos cerca. Si nuestro ambiente temprano nos permite interactuar con personas de diferentes pigmentaciones y rasgos, dejamos de sentirnos diferentes al resto.

En conclusión: el racismo se aprende. Mientras es normal para las personas vernos como diferentes (vamos, sí, una persona que nace en asia se ve muy diferente a una persona que nace en Inglaterra) pero el “miedo” o “rechazo” (ejem, racismo) que desarrollan algunas personas está determinado por los estereotipos que se aprenden desde nuestra familia.

Así que, todos los que dicen “no soy racista, pero” pueden empezar a evaluar sus prejuicios raciales antes de educar a sus hijos para perpetuar esta forma de discriminación.

 

 

FUENTE: WSJ


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