¿Por qué nos encanta besar?

Cerebro y Neurociencias

Por Sophimania Redacción
7 de Julio de 2015 a las 10:57
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¿Por qué nos encanta besar?

Científicos de los Países Bajos han revelado que compartimos unos 80 millones de bacterias durante un beso apasionado de diez segundos. Pero no te preocupes, somos más propensos a enfermarnos por dar la mano que a través de los besos. Y la ciencia detrás de este comportamiento revela que junto con todos esos gérmenes, compartimos un montón de beneficios.

 

Besar no tiene que ver con el intercambio de bacterias o el romance. Nuestras primeras experiencias con el amor y la seguridad por lo general implican la presión del labio y la estimulación a través de comportamientos que imitan el beso, como la lactancia o la alimentación con biberón. Estos eventos tempranos establecen importantes vías nerviosas en el cerebro de un bebé que asocian el beso con emociones positivas que continúan siendo importantes en toda su vida.

 

Nuestros labios son la zona erógena más expuesta del cuerpo. A diferencia de otros animales, de labios no expuestos, los humanos tenemos los labios hacia fuera. Están llenos de terminaciones nerviosas sensibles por lo que incluso el más mínimo estímulo envía una cascada de información a nuestro cerebro.

 

 

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Foto: educacioncontracorriente

 

 

Besar activa una gran parte del cerebro asociada con la información sensorial, que le da sentido a la experiencia con el fin de decidir qué hacer a continuación. Los besos hacen su magia mediante la activación de un torbellino de neurotransmisores y hormonas a través de nuestro cuerpo que influyen en la forma en que pensamos y sentimos.

 

Si hay "química" real entre dos personas, un beso puede sentar las bases para un nuevo romance. Un beso apasionado pone a dos personas muy cerca y nos permite aprender unos de otros mediante la participación de nuestro sentido del olfato, nuestras papilas gustativas y el sentido del tacto. Y a través de esa información se están enviando todo tipo de señales a nuestro cerebro que nos informan sobre la otra persona.

 

Los psicólogos evolutivos de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany encontraron que el 59% de los hombres y el 66% de las mujeres dicen que han terminado una relación al comenzarla porque el beso no fue agradable. Es la prueba de fuego definitiva de la naturaleza.

 

 

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Foto: NEOSTUFF

 

 

Es posible que no estemos pensando en ser padres cuando besamos a alguien, pero el beso proporciona pistas para ayudarnos a decidir si llevar la relación un paso más allá.

 

Además de ayudarnos a encontrar un gran partido, los besos tienen otras ventajas también. Se pone en marcha una cascada de impulsos neuronales que rebotan entre el cerebro y la lengua, los labios, músculos faciales y la piel. Miles de millones de pequeñas conexiones nerviosas distribuyen información en todo el cuerpo, produciendo señales químicas que cambian la forma en que sentimos.

 

Un beso apasionado desencadena el neurotransmisor dopamina, que está vinculado a los sentimientos de deseo. La oxitocina, conocida como la "hormona del amor", fomenta un sentido de cercanía y apego. La adrenalina aumenta nuestro ritmo cardíaco y anticipa lo que puede ocurrir después. El cortisol, conocida como la hormona del estrés, genera una reducción del malestar y el dolor. Los vasos sanguíneos se dilatan, la respiración puede profundizar, las mejillas de color y acelera el pulso.

 

Besar promueve las sensaciones que a menudo describimos cuando “enamorarnos”. De esta manera, un beso puede anunciar el inicio de nueva relación romántica. También puede solidificar los lazos fuertes que compartimos con los familiares y amigos. Los besos vienen en muchas variedades y están intrínsecamente ligados a los momentos más significativos e importantes de nuestra vida, proporcionando un medio para comunicarnos más allá de lo que las palabras pueden expresar.

 

 

FUENTE: IFL Science


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