Estudio: Bebedores con mayor tolerancia al alcohol no son capaces de realizar tareas complejas como manejar un auto

Medicina, Salud y Alimentos

Por Sophimania Redacción
24 de Abril de 2017 a las 08:09
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Estudio: Bebedores con mayor tolerancia al alcohol no son capaces de realizar tareas complejas como manejar un auto
Foto: Internet

Hay personas que toman mucha cantidad de alcohol y que consideran que tienen una “tolerancia” adecuada que les permite beber más cantidad sin que se perjudique su coordinación, pero un nuevo estudio publicado en Psychopharmacology muestra lo contrario.

Los investigadores encontraron que después de que estas personas (que habían sido bebedores intensos durante años) consumieron una alta dosis de alcohol, no les fue mejor que los bebedores ligeros al realizar una tarea compleja, similar a conducir un auto.

Estudios previos habían encontrado que los bebedores pesados ​​pueden desarrollar una tolerancia conductual al alcohol, de modo que cuanto más experiencia de beber pesadamente, tengan, menos deteriorados pueden actuar en algunas tareas porque su cerebro aprende algunas maneras de compensar sus déficits de conducta.

Sin embargo, este nuevo estudio implicó una tarea más desafiante que implicó más comunicación entre diversas partes del cerebro. Aunque los bebedores intensos desarrollan una tolerancia biológica para el alcohol con el tiempo, lo que significa que sus cuerpos pueden metabolizar el alcohol más rápidamente y sacarlo fuera de sus sistemas, este estudio demostró que estos bebedores se deterioraban igual que los bebedores más ligeros en tareas complejas, explica Ty Brumback, autor del estudio, becario postdoctoral en el tratamiento de la adicción en San Diego Healthcare System.

Para entender estos efectos a lo largo del tiempo, los investigadores evaluaron datos de 155 adultos jóvenes, cuyo promedio de edad era 25 años. Todos ellos eran participantes en el Chicago Social Drinking Project, un estudio que comenzó en 2004 que está investigando las consecuencias a largo plazo del consumo social del alcohol.

Más de 80 de los participantes (más de la mitad del grupo) eran bebedores intensos, lo que significa que habían consumido entre 10 y 40 bebidas por semana durante al menos los dos últimos años. Aproximadamente 70 de los participantes eran bebedores ligeros, que típicamente promedian seis o menos bebidas por semana durante los últimos dos años.

Los participantes fueron examinados por primera vez cuando comenzó el estudio, cuando tenían alrededor de 20 años, y una segunda vez 5 años después. Para el estudio, se les dio una bebida con sabor que contenía una dosis alta de alcohol o un placebo que contenía solo 1 %. Luego realizaron dos tareas - una simple y una compleja - en cuatro puntos de tiempo después de terminar sus bebidas: 30 minutos más tarde, 1 hora más tarde, 2 horas más tarde y 3 horas más tarde.

La tarea sencilla era una "tarea motora fina" que implicaba usar sus dedos para mover, insertar y girar 25 clavijas de metal en los orificios ranurados en una tabla. Esto requiere poca comunicación dentro del cerebro, explica Brumback. La segunda tarea era una prueba cronometrada que consistía en hacer coincidir números con símbolos. Esto era más difícil y requería comunicación a través de múltiples regiones cerebrales para lograrlo. Una tarea comparable en la vida real sería la conducción de un auto y el intento de seguir las instrucciones para ir a un nuevo lugar.

Cuando los investigadores compararon los resultados de los participantes en las dos tareas hechas en sus 30s a sus resultados anteriores de los 20s, encontraron que los bebedores pesados ​​habían mejorado su desempeño en la primera tarea. Pero en la tarea más desafiante, los bebedores pesados ​​no funcionaron mejor que los bebedores ligeros y mostraron el mismo grado de deterioro. Aun así, los bebedores pesados se autopercibían como menos ebrios y con menos deterioro.  

Los bebedores pesados ​​creen a menudo que pueden manejar el alcohol mejor porque tienen más práctica, y piensan que su comportamiento se afecta menos. Esta idea errónea puede llevarlos a tomar malas decisiones y ponerse en mayor riesgo de lesiones y accidentes.  Este estudio demuestra que el alcohol afecta la capacidad de un bebedor pesado de realizar una tarea compleja, como la conducción, lo que requiere que el cerebro realice un procesamiento mental continuo de manera rápida y efectiva, concluye Brumback.

 

FUENTE: LiveScience


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