Conoce a la mujer que escribió el software que llevó el hombre a la Luna

Misiones Espaciales

Por Sophimania Redacción
13 de Octubre de 2015 a las 21:28
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Conoce a la mujer que escribió el software que llevó el hombre a la Luna

La década del 60 no era precisamente la época en la que las mujeres pudieran encontrar un trabajo en un área altamente técnica. Sin embargo este detalle no amilanó a Margaret Hamilton que con 24 años y con una licenciatura en matemáticas, decidió trabajar como programadora en MIT, trabajo que la llevaría a trabajar en NASA, a “escribir” el programa que hizo posible los alunizajes, e incluso más allá: a inventar el concepto moderno de software.

 

Al comienzo el trabajo de Margaret fue difícil, ya que tenía una hija a la que tenía que llevar a los laboratorios de MIT por las noches o los fines de semana. Usualmente ella trabajaba mientras la pequeña Lauren jugaba o dormía en el piso.

 

Mientras trabajaba para MIT, los EE.UU deciden poner en marcha el programa Apolo que llevaría el hombre a la Luna. NASA le asigna el trabajo de “escribir” el código al laboratorio de Margaret.

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Programar en aquella época significaba hacer agujeros en tarjetas perforadas que luego serían procesadas en lotes en computadoras gigantes Honeywell. Todo este trabajo se hacía para desarrollar el sistema de navegación y simular el aterrizaje del Apolo. Una vez que todo el código estaba sólido, este se enviaba a una instalación cercana donde un grupo de mujeres costureras expertas llamadas “las viejitas” tejían los alambres de cobre enroscado a través de anillos magnéticos (un alambre que pasaba por el centro era un 1, un alambre que pasaba alrededor del núcleo era un 0).

 

Sin querer Margaret y sus colegas de MIT estaban sentando las bases centrales de la programación de computadoras, ya que escribieron el código para la primera computadora portátil del mundo.

 

Esto era de por si una hazaña ya que en los primeros años nadie le tenía mucha fe al software. No contaba con presupuesto, y es más, ni siquiera existía la palabra “software”. Sin embargo a medida que el programa Apolo se desarrollaba, su importancia quedó de manifiesto y en 1965 Margaret se convertiría en la responsable del software de vuelo a bordo en los equipos Apolo.

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El software era la manera cómo los EE.UU. iban a ganar la carrera hacia la luna, y al final resultó que, por supuesto, el software iba a ayudar a cambiar el mundo de muchas otras formas. Margaret y sus colegas estaban programando la nave espacial Apolo, pero también estaban creando lo que se convertiría en una industria de $ 400 mil millones.

 

Los sistemas de navegación automática, que son los precursores del “piloto automático” actual, desarrollados en MIT ayudaron efectivamente a la misión Apolo. Sin él, Neil Armstrong no hubiera llegado a la luna. Y sin el software escrito por Hamilton, Eyles, y el equipo de ingenieros del MIT, la misión habría sido un fracaso.

 

Esto quedó claro el 20 de julio de 1969, pocos minutos antes de que el Apolo 11 aterrizara en el Mar de la Tranquilidad. Debido a lo que el ingeniero de software del Apolo, Don Eyles ha denominado un "error de documentación", el equipo de Apolo comenzó a soltar preocupantes mensajes de error durante esta fase crítica de la misión.  Sin embargo es aquí donde los argumentos técnicos ganados por Hamilton y su equipo salvaron el día. Los mensajes de error aparecieron porque el equipo estaba siendo sobrecargado, ocupado haciendo una serie de cálculos innecesarios cuando, en realidad, solo debía ocuparse de  aterrizar el módulo en la superficie de la luna.

 

En el comando de control en Houston, los ingenieros sabían que debido al procesamiento asíncrono único del Apolo, el equipo se centraría en la tarea en cuestión, Aterrizar la cápsula Águila, en el Mar de la Tranquilidad. Cuando el software se dio cuenta de que no tenía suficiente espacio para hacer todas las funciones que se supone que deben hacer, comenzó el proceso de detección de errores y se centró en el trabajo de más alta prioridad.

 

Después de terminado el proyecto Apolo, Margaret pasó al sector privado y eventualmente fundó su propia empresa Hamilton Technologies, que se encuentra a pocas cuadras de MIT el lugar donde comenzó su aventura personal que cambiaría para siempre la historia de la humanidad.

Margaret final

 


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