Investigadores detectan ráfagas extremadamente rápidas de origen extragaláctico

Misiones Espaciales

Por Sophimania Redacción
15 de Julio de 2014 a las 11:45
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Investigadores detectan ráfagas extremadamente rápidas de origen extragaláctico

El descubrimiento de una nueva ráfaga rápida de ondas de radio con el gran radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) indica que las previas detecciones realizadas desde Australia son reales y que pueden tener un origen extragaláctico.

 

El descubrimiento de los púlsares es uno de los descubrimientos más fascinantes de la astronomía. Emiten pulsaciones de radio, girando a velocidades de vértigo a intervalo de milisegundos. Esos pulsos de microondas se reciben con una regularidad sorprendente, y fueron un gran misterio en el momento del hallazgo.

 

Los estudiantes que estaban a cargo del experimento apodaron a aquella señal LGM-1 (Hombrecito-Verde-1 por sus siglas en ingles: LITTLE GREEN MEN), debido a la regularidad de las pulsaciones  parecían emitidos por algún sistema inteligente extraterrestre. Hasta que se identificaron tales pulsos con las emisiones de las estrellas de neutrones.

 

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Este diagrama esquemático de un púlsar ilustra las líneas de campo magnético en blanco, el eje de rotación en verde y los dos chorros polares de radiación en azul.

 

 

Otro misterio por resolver     

       

Los radioastrónomos se enfrentan ahora con otro misterio. Al estudiar a los púlsares con el radiotelescopio de Parkes, en Australia, se detectaron unos pulsos extremadamente rápidos, apenas duran unos milisegundos. La diferencia con los otros púlsares es que emite pulsaciones esporádicas. Es decir, se detectan una única vez en una dirección del cielo y desaparecen rápidamente.

 

Estas señales, han recibido el nombre de 'Radiodestellos Rápidos' (FRBs). Hasta ahora sólo se habían visto en Parkes. Es por esto que algunos astrónomos pensaban que las señales  podrían ser producto de las interferencias creadas artificialmente en las proximidades del radiotelescopio.

 

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Radiotelescopio de Parkes

 

 

La respuesta se halla en el universo extragaláctico

 

Un equipo internacional de astrónomos coordinado por Laura Spitler, una investigadora postdoctoral del Instituto Max-Planck de Radioastronomía en Bonn, al analizó los datos obtenidos de una exploración de púlsares del plano de la galaxia  del 2 de noviembre del 2012. Los investigadores  revelan ahora el descubrimiento fortuito de un nuevo destello de este tipo (FRB) utilizando el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico.

 

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Este nuevo pulso, nombrado FRB121102, tuvo una duración de 3 milisegundos y su zona de emisión (indicada por un círculo verde en la imagen) estuvo situada en la constelación de Auriga,a baja latitud galáctica, entre el remante de supernova S147 y la región de formación estelar IC410.

 

La detección confirma que las observaciones de destellos rápidos realizadas en Australia, y han despertado la duda sobre su origen cósmico. Tras explorar todas las opciones posibles, Spitler y sus colaboradores han concluido que el origen de estos breves destellos no puede situarse en nuestro sistema solar, ni siquiera en la Vía Láctea, sino que debe buscarse en el universo extragaláctico.

 

Al ser estas ráfagas tan breves y esporádicas se hace imposible el estudiarlas simultáneamente con otros telescopios trabajando en diferentes longitudes de onda. Además, debido a las características de las observaciones en ondas de radio, la localización de la zona de emisión (el círculo verde) no es suficientemente preciso para asociar los destellos con astros reconocibles.

 

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Radiotelescopio de Arecibo

 

 

El enigma sin resolver

 

Si estos brotes de emisión se hayan a distancias extragalácticas, deben de ser extremadamente energéticos para ser detectables desde la Tierra. Eso genera la teoría de que los mecanismos que los han causado deben de ser muy violentos.  

 

Se han propuesto algunas posibles causas sobre el origen de estos destellos, entre ellas se piensa que pueden ser resultado de la evaporación de un agujero negro, la colisión de dos estrellas de neutrones, o una fulguración originada en un magnetar (un tipo de estrellas de neutrones con campos magnéticos extremos).

 

Aunque en realidad resulta indispensable realizar más observaciones para estudiar estos destellos con mayor detalle.

 

Los esfuerzos de los radioastrónomos se dirigen ahora a la exploración de nuevos brotes de emisión que puedan ser relacionados con los astros visibles en el campo de observación. Los mayores radiotelescopios del mundo están dedicados a estás búsquedas.

 

Además, se están construyendo radiotelescopios en Australia y en Sudáfrica, el radiotelescopio gigante SKA podrán ser de gran ayuda para llegar a determinar la naturaleza de estas misteriosas emisiones.

 

Fuente:El mundo


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