Lechuga espacial: Primer alimento cultivado en el espacio es hito para viajes largos

Misiones Espaciales

Por Sophimania Redacción
17 de Agosto de 2015 a las 14:17
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Lechuga espacial: Primer alimento cultivado en el espacio es hito para viajes largos

Tres astronaurtas reunieron el 10 de agosto en torno a una pequeña nevera, a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) para probar por primera vez una lechuga criada en un invernadero espacial. Después de cosecharlas y aliñarlas con aceite y vinagre, uno de ellos la probó y sentenció: “Está increíble”. Además de haber degustado la ensalada más cara de la historia, aquel astronauta se había convertido en uno de los primeros hombre en comerse un alimento cultivado más allá de la Tierra.

 

“Si queremos viajar más lejos y durante más tiempo por el espacio, necesitamos cultivar plantas para alimentar las tripulaciones”, explicó Gioia Massa, una de las científicas que ha dirigido el experimento, llamado Veggie-1, con el que lograron plantar lechugas en un invernadero en la Estación Espacial Internacional.

A la hora de justificar el desarrollo de este programa, la investigadora también destacó la importancia de los vegetales en el reciclaje de los nutrientes y en la estabilidad psicológica de los tripulantes, unas personas que están confinadas durante meses en unas estancias repletas de aparatos eléctricos.

 

 

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La NASA calcula que solo el viaje Marte, llevaría unos tres años entre la ida y la vuelta. Si ya sería casi imposible que en la Tierra una persona llevase en un transporte toda la comida necesaria para vivir tres años, a la hora de subirla al espacio los problemas se multiplican. Subir a bordo de la estación solo medio kilogramo de comida cuesta más de siete mil euros.

En el caso de estas lechugas pioneras, los astronautas han tenido que ingeniárselas para conseguir su comida. Primero plantaron las lechugas en unos saquitos rellenos de un sustrato arcilloso, y luego optimizaron el suministro de nutrientes con ayuda de unos sensores. Además las regaron con unas jeringas especiales y usaron unos LEDs diseñados para ahorrar energía y solo emitir una luz con las longitudes de onda (colores) determinadas, que permitían conseguir el máximo crecimiento.

La microgravedad perjudica al crecimiento de las plantas. El motivo es que en la Tierra los vegetales usan la luz y la gravedad como referencias para crecer, de modo que las raíces se desarrollan bajo el suelo y las hojas sobre él, pero no ocurre así en el espacio.

 

 

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Además del efecto de la gravedad, el cultivo de vegetales espaciales tendría que atravesar otros escollos. Por ejemplo, tienen que ser iluminados con una fuente de luz artificial que no caliente ni consuma demasiado, usar un sustrato que permita que las raíces crezcan pero que no comience a flotar por la nave y además hay que controlar el crecimiento de microbios dañinos. Y todo ello dentro de una nave espacial, donde el espacio disponible es escaso.

Hasta el momento, varios proyectos han intentado producir alimentos en estas condiciones. Para ello, se ha probado con plantas pequeñas y fáciles de procesar como lo son las lentejas, las espigas de trigo, algunas hojas de ensalada, la mostaza o las semillas de soja. El problema, es que harían falta grandes extensiones de cultivo para obtener suficientes nutrientes.

Investigadores de todo el mundo también han buscado una solución para producir proteínas animales en el espacio. Por ejemplo, desde 1990 los cosmonautas rusos han estado experimentando con codornices, pero los japoneses han apostado por los insectos.

Esto, junto los conocimientos científicos logrados en estudios de microgravedad, como los realizados en el campo de la osteoporosis, por ejemplo, suponen según él un estímulo clave para la ciencia.

 

 

FUENTE: ABC


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