Perú: El 90% del reciclaje de plásticos es informal

Contaminación y Salud Ambiental

Por Alexandra Hernandez Muro
5 de Septiembre de 2016 a las 12:27
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Perú: El 90% del reciclaje de plásticos es informal
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En el Perú, se producen unas 3 500 millones de botellas de plástico cada año, de las cuales, menos del 50 % son recicladas, explica Albina Ruiz, de la ONG Ciudad Saludable. Que el porcentaje de reciclaje sea tan pequeño es un grave problema porque la contaminación causada por el uso de materiales descartables que no pueden ser reutilizados es una de las mayores fuentes de gases de efecto invernadero.

La germinal industria del reciclaje en el Perú, está compuesta en un 90 % por recicladores informales, según Jacobo Escrivá, Jefe de la Unidad de reciclado de San Miguel Industrias, una empresa peruana que tiene tecnología de reciclaje. Estos recicladores informales son los que por las noches y madrugadas se dedican a separar la basura que encuentran fuera de las casas o en los acopios municipales de basura.  

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¿Por qué debemos reciclar? Albina Ruiz

Como se sabe, existen toneladas de plástico flotando en el mar. Para ser más exactos, 18 millones de toneladas flotan solo en el Océano Pacífico. Sin embargo, hay cosas que podemos hacer para mitigar este problema. Una de ellas es, precisamente, el reciclaje de material plástico PET, que inunda el mercado.

El PET es un material derivado del petróleo y, actualmente, principal materia prima de las botellas de plástico. Si tomamos en cuenta que las botellas de plástico demoran entre 100 y 700 años en degradarse, dependiendo del espesor del plástico, la ventaja del PET es que es un material que fácilmente se puede triturar y volver a convertir en otra botella lista pasa usar. De esta manera, se evita la producción de millones de botellas nuevas cada año.

El PET es un polímero (es decir, cuando dos o más moléculas se combinan y forman una nueva) que se obtiene mediante una reacción química (del ácido tereftálico y el etilenglico). Este material plástico es el más usado actualmente por la industria de las bebidas no alcohólicas, por su transparencia y moldeabilidad, que lo hacen varias veces reciclable, en comparación con otros tipos de plástico que se usan en otras industrias.

Ciudad sostenible en marcha 

En el Perú existen más de 100 mil recicladores pero su actividad está limitada por no haber un mercado de reúso de PET, esto debido a políticas restrictivas e informalidad. Una ONG en particular, viene impulsando la concientización, políticas y conocimientos que combatan la informalidad y ayuden a desarrollar un mercado de botellas recicladas.

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Gustavo Noriega, Albina Ruiz y Jacobo Escrivá

Se trata de la ONG Ciudad Saludable, que realizó el pasado 1ro de setiembre, el taller “Reciclaje de botellas PET y su aporte a la sociedad”, una iniciativa conjunta con la empresa San Miguel Industrias PET (SMI) y Backus. El objetivo: dar alcances sobre la situación del reciclaje de este tipo de plástico en el Perú y los beneficios que trae al país.

Para Albina Ruiz, presidenta de la ONG Ciudad Saludable es necesario “sensibilizar al consumidor: sin educación, los cambios no pueden darse”. La cadena de producción del PET, pese a sus bondades, igual depreda recursos naturales, como el agua, y es necesario integrar, a nivel de la industria, iniciativas que obliguen a las empresas a incluir cuotas de material reciclado en su producción. Para instaurar una cultura del reciclaje es necesario involucrar a la mayor cantidad de personas posibles y así cambiar los patrones de consumo y producción, explica Ruiz. 

Una de las primeras diferencias a hacer es que reciclar es diferente de reutilizar. Mientras reutilizar algo es tomarlo en su forma original y volverlo a usar, el reciclaje implica todo un proceso para cambiar la estructura del objeto y volver a crear otro a partir del mismo material, como explica Escrivá.

¿Qué pasa con tu botella en el basural? 

Las botellas de plástico recolectadas post consumo por los recicladores y recolectores son seleccionadas de entre toda la basura. Luego, los recolectores las venden a los acopiadores, que por lo general se ubican en las periferias de la ciudad. Ellos las compactan con máquinas especiales, las clasifican y las venden de nuevo a las fábricas embotelladoras que tienen la tecnología para reciclar el PET.

Una vez de vuelta a la industria, el plástico se lava, desintoxica y se tritura quedando en forma de hojuelas plásticas, a las que se les llama flake”. El flake se separa por colores o texturas para que sea más fácil de manipular. Luego, pasa por una línea de regenerado, donde el producto se altera en su estructura química y se vuelve líquido con una densidad viscosa. Esto permite volver a darle forma mediante soplado y así crear botellas nuevas a partir del mismo material, explica Escrivá. 

Proceso de reciclaje. Crédito: SciShow


¿Cómo podemos contribuir a la cultura de reciclaje?

En el año 1998 se aprobó un reglamento en el Perú que impedía el uso de material reciclado en botellas. Esta inaudita reglamentación se dio durante el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori, sin embargo, gracias en gran parte a la ONG Ciudad Saludable que alzó su voz durante la COP 20 que se realizó en el Perú (2014), pudo lograrse la aprobación del Decreto Supremo 038, que permite el reciclaje de botellas PET para el envasado de bebidas.

Sin embargo, esto no es suficiente, según Albina Ruiz, el Decreto 038 debería normarse mejor para incluir cuotas de por lo menos el 25 % de material reciclado en la producción de nuevas botellas; una cuota que debería ir creciendo en los próximos años hasta llegar al 100 %. De esta manera las botellas que se produzcan en el futuro serán hechas completamente a partir de botellas antiguas recicladas. Esto evitará producir más plástico. “Necesitamos una gestión integral de residuos sólidos, trabajar a nivel político, social, financiero y también a nivel de salud pública”. 

Desde la sociedad civil pueden hacerse alianzas entre empresas y fomentar el uso de empaques biodegradables o reciclables, además de reforzar, a través de iniciativas, la separación de los residuos en las casas, facilitando el proceso de recolección de los restos por parte de los recicladores.

Otra opción es reducir nuestro uso de plástico dejando de usar bolsas plásticas que nos dan en los supermercados. Podemos llevar nuestras propias bolsas (las de tela son las más resistentes) o llevar cajas para guardar nuestras compras. También podemos hacer compras inteligentes a empresas que son más amigables con el medio ambiente y exigir procesos industriales que aprovechen al máximo los residuos y reduzcan la contaminación.

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Cadena de reciclaje. Albina Ruiz

Si bien en casa podemos clasificar la basura, especialmente las botellas plásticas, lavándolas y separándolas de otro tipo de residuos para que los recicladores hagan un trabajo más eficiente, el problema suele ser que no todos los municipios invierten en reciclaje, por lo que nos toca presionar a nuestros municipios para que lo hagan. Mientras tanto, podemos llevar la basura que hemos separado a basureros autorizados. Muchos de ellos están en centros comerciales donde podemos botar plástico, papel y residuos orgánicos de manera separada. 

El rol de la empresa privada

San Miguel Industrias PET, es una empresa de producción y comercialización de envases PET en el Perú que cuenta con una planta de reciclaje para la producción de botellas PET 100 % de material reciclado. En alianza con la empresa de bebidas Backus, están promoviendo, desde el sector privado, la adopción de medidas de reciclaje en la línea de producción. Bajo el lema de generar un mundo próspero, sociable, resistente, limpio y productivo, Backus promueve el programa Prosperar, como estrategia de sostenibilidad. 

“El proceso productivo de Backus genera residuos, pero el 95 % de estos residuos son reutilizados como alimento para animales (granos), para abonos orgánicos y las etiquetas que ya no se usan en las botellas se vuelven insumos para la industria del papel”, explica Gustavo Noriega, Vicepresidente de la cadena de suministros de Backus.

Existen beneficios no solo económicos, sino sociales, al establecer una industria del reciclaje en un país como el Perú. Según Jacobo Escrivá “una inversión importante en reciclaje traería trabajo formal a más de 95 mil personas. Además, le da más valor a las empresas que reciclan”.

Añade Noriega que, sin embargo, la motivación para invertir en reciclaje no debe ser solamente económica, sino que es una inversión en la supervivencia del ser humano y en su futuro que se hace imposible sin el cuidado del medio ambiente. Es responsabilidad de los actores políticos, pero también de las empresas y la sociedad civil, generar cambios significativos que promuevan la salud ambiental. Una gran forma de empezar es separando tus residuos para que el reciclaje sea más eficiente.

"La idea es que Coca Cola, Alicorp, Inka Kola, etc., expendan  la mayor parte de sus productos en PET reciclado. Backus ya dio el ejemplo. Vende el 25% de sus botellas en pet reciclado. Ojala el resto se sume", resume Albina Ruiz

Cambios estructurales

Ciudad Saludable, junto con SMI y Backus, creen que los cambios se deben dar de manera estructural. Para ello proponen instaurar una agenda del reciclaje que impacte de manera significativa en las instituciones, en las políticas públicas y en el sector privado y público.  

Un ejemplo es Miraflores, un distrito de Lima que ha formalizado este trabajo gracias a la implementación del programa Basura que no es Basura, una iniciativa que viene formalizando recicladores desde el 2011 y que los ha dotado de un camión reciclador especial para recolectar los residuos reciclables como las botellas plásticas PET. Otro ejemplo es la Asociación de Recicladores Defensores del Medio Ambiente de Manchay, una organización de recicladores que se encuentra en Manchay, en las afueras de Lima, y que se especializa en la recolección y acopio formal de restos que pueden ser reciclables. Cada tres meses ellos logran acopiar hasta 10 toneladas de plásticos PET. 

La cultura del reciclaje no solo es rentable para quienes han tenido la visión empresarial de dedicarse a ella como negocio, sino que es necesaria para reducir la contaminación que amenaza con destruir nuestro planeta. En el Perú, donde, como hemos visto, un 90 % de los recicladores son informales, y que por las noches y madrugadas intervienen la basura en las calles para separarlas antes de que pase le camión de basura, se hace indispensable que el sector público, regional y distrital, así como el sector privado y la sociedad civil articulemos esfuerzos para que esta actividad se regule, se aseguren los derechos laborales de estos trabajadores y se promueva su formalización.

Esta tarea que rinde frutos sociales, económicos y ambientales debe involucrar a los ministerios de Trabajo, Educación, Salud y Ambiente, así como a nosotros mismos. Empecemos ahora.


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