Caída del precio del petróleo ¿catástrofe ambiental inevitable?

Energía, Aire y Océanos

Por Fernando Villarán
10 de Abril de 2015 a las 15:31
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Caída del precio del petróleo ¿catástrofe ambiental inevitable?

* Un texto de Fernando Villarán.

Como es sabido, el precio del petróleo se ha derrumbado en los últimos meses. A mediados del 2014 estaba en 100 dólares el barril y hoy se encuentra en 50 dólares. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que esta caída del precio del petróleo y sus derivados va a producir un aumento de su consumo en todo el mundo. Por ejemplo, la familia que tenía pensado comprarse un auto híbrido para ahorrar en el presupuesto de gasolina (que era cada vez más elevado) ahora está planeando comprarse una camioneta cuatro por cuatro, y viajar por todo el país. Cuando esta decisión se multiplica por cientos de millones de personas, tenemos un gigantesco aumento de los gases de efecto invernadero.

Los proyectos para desarrollar fuentes de energía renovable, alternativa al carbón y al petróleo se vuelven relativamente más caros, muchos se harán económicamente inviables y sencillamente se cancelarán. La verdad es que esta caída en el precio del petróleo es una verdadera catástrofe para los que queremos reducir el calentamiento global y la contaminación, y encaminarnos hacia un planeta sostenible. Lo curioso del caso es que los ecologistas no han dicho mucho al respecto, en realidad se han quedado mudos. No han salido a protestar como cuando se derrama petróleo en Alaska o en el Golfo de México, y sin embargo la situación es mil veces más grave que estos acontecimientos.

Mi hipótesis es que la causa de este silencio, sobre esta lentitud para darse cuenta y reaccionar frente a la catástrofe inminente, es que la ideología del “libre mercado” ha calado también entre los ecologistas. Al Igual que los economistas neoliberales, parecen razonar de la siguiente manera: “no podemos hacer nada; así funciona el mercado y hay que aceptarlo aunque no nos guste. Tendremos que esperar hasta que el mercado vuelva a elevar el precio del petróleo y disminuya ‘naturalmente’ su consumo”. Pues están equivocados.

Las razones para la caída del precio del petróleo son dos. La primera es el perfeccionamiento de la tecnología de explotación del petróleo y gas esquisto mediante la fracturación hidráulica o fracking. Esta tecnología se hizo masiva y rentable desde la década de los noventa, lo cual produjo un boom petrolero y gasífero en Estados Unidos y otros países. En el 2015 el petróleo extraído con esta tecnología sobrepasó los 4.5 millones de barriles diarios y para el año 2020, se estima que Estados Unidos será autosuficiente en materia de energía. Una oferta tan grande como inesperada hace bajar el precio, sobre todo si la demanda se mantiene baja por la prolongada crisis económica mundial.

La segunda causa es la voluntad de ARAMCO, la mayor empresa petrolera del mundo (con una producción de 10 millones de barriles al día), de propiedad del Estado de Arabia Saudita, de bajar aún más los precios de su petróleo y derivados. Fue una decisión económica y política de alto vuelo: a diferencia de lo que hacía regularmente cuando había algún shock de oferta, no redujo su producción, para así mantener los precios más o menos estables, como lo venía haciendo desde la creación de la OPEP (1960), sino que actuó en la dirección contraria. Las razones para esta decisión son variadas, aunque quizás la más plausible es que los países árabes no quieren perder su cuota en el mercado y han optado por desplazar a los productores que tienen mayores costos. No nos olvidemos que el costo de producción de cada barril de petróleo es de 5 dólares para Arabia Saudita. Quieren matar en el origen a la naciente industria del petróleo y gas esquisto; por primera vez desde la primera guerra mundial, Arabia Saudita se enfrenta a Estados Unidos.

¿Qué hacer frente a esta situación? ¿Contemplar cómo “el libre mercado” baja los precios del petróleo hasta 40, o incluso 20 dólares el barril? ¿Esperar 20 años para que el precio vuelva a subir por encima de 100 dólares? Por supuesto que no. Se puede, y se debe, actuar cuanto antes. Hay que aprovechar esta caída del precio del petróleo para poner un impuesto de por lo menos 50% a su valor de venta, con lo que el precio regresaría a 75 dólares el barril. Si consideramos que la producción mundial es de 91 millones de barriles diarios, el impuesto podría generar varios cientos de miles de millones de dólares al año. Con este dinero se puede financiar todos los proyectos sobre fuentes alternativas de energía que se quiera, e incluso se puede subsidiar su consumo masivamente.

¿Será posible que los países desarrollados (principales consumidores) logren aplicar un impuesto de esta naturaleza al petróleo? Parece poco probable, pero no es imposible. Pueden surgir políticos, como Elizabeth Warren precandidata demócrata, que al igual que Syriza y Podemos, o las movilizaciones juveniles contra la Ley Pulpín, nos sorprendan, y nos saquen a todos del cuadro.

* Fernando Villarán: ex-Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, funcionario del BID, Director de COFIDE. Actual Decano de la Facultad de Ingeniería y Gestión de la U. Antonio Ruiz de Montoya. Es autor de diversos libros sobre el desarrollo de la micro y pequeña empresa, empleo e innovación tecnológica

 


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