¿Estamos realmente cerca de la inteligencia artificial?

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Por Sophimania Redacción
19 de Enero de 2015 a las 12:39
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¿Estamos realmente cerca de la inteligencia artificial?

El estreno de The imitation game ha vuelto a poner de moda a Alan Turing. El matemático, después de descifrar los códigos nazis, escribió el primer programa de ajedrez. Turing fue revolucionario en sus avances y en su enfoque. “Si se espera que sean infalibles, entonces no pueden ser también inteligentes”, postuló el genio.

Hace unos días, investigadores de la Universidad de Alberta anunciaban la creación de otro ingenio imbatible en el Texas Hold’em, una de las variantes del póquer. Cepheus supone un paso evolutivo porque es capaz de aprender, aunque sea de manera rudimentaria.

En los años 50 se generó mucho entusiasmo, creían que iban a conseguir máquinas que pensaran como nosotros, pero 20 años después esa idea se desechó por ser poco realista. La inteligencia artificial se centra hoy en intentar resolver problemas de situaciones concretas.

Si dejamos que los razonamientos producidos por máquinas no pasen por un filtro humano, corremos el riesgo de que se tomen decisiones erróneas. Una máquina solo razona en base a los datos y a menudo es necesario acompañarlos con otro tipo de competencias humanas, como la empatía, para tomar una decisión final.

 

 

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Foto: RT

 

 

La inteligencia artificial se desarrolla ahora en múltiples direcciones. Siri habla con nosotros desde el móvil, aunque hace casi medio siglo su antecesora, Eliza, ya intentaba superar el famoso test de Turing. Esto es, ser capaz de chatear y hacerse pasar por una persona. El programa Parry fue más lejos, en 1972; fingía ser un esquizofrénico paranoico con tanta autenticidad que engañaba a la mitad de los psiquiatras.

Los traductores instantáneos mejoran día a día y sufriremos aplicaciones bancarias que nos denegarán un crédito. El mayor monstruo al que nos enfrentamos a diario es Google, el más avanzado, por su capacidad de aprender. “Queremos que Google sea la tercera mitad de tu cerebro”, admite Sergey Brin, cofundador de la compañía.

 

 

Implantes de memoria

 

Las gafas de Google son una broma al lado de los implantes de memoria que tendremos. El reto es saber si la parte humana prevalecerá o si seremos asimilados por las máquinas. Asimov explicó mejor que nadie que las leyes más perfectas de la robótica no bastarán para protegernos. Pronto sabrán reproducirse (o replicarse) a sí mismos, como organismos celulares.

Cuando Google empezó a escanear todos los libros, autores y editores pusieron el grito en el cielo. Un ingeniero confesó: “No lo hacen para que lo lea la gente, sino para que lo lea una inteligencia artificial”.

Algo parecido se veía en la película «Her». El historiador tecnológico evoca los temores clásicos de la ciencia ficción a un futuro gobernado por las máquinas. Es cierto que aún no tenemos constancia de una verdadera IA, pero ninguna inteligencia artificial verdadera se rebelaría contra nosotros, al menos mientras podamos desenchufarla.

 

 

FUENTE: ABC


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