COVID-19: Las calles y los muertos desiguales en Perú

Medicina, Salud y Alimentos

Por Sophimaníaco Invitado
19 de Agosto de 2020 a las 13:50
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COVID-19: Las calles y los muertos desiguales en Perú
Peruanos cargan el ataúd de alguien que murió de COVID-19. Foto: Ernesto Benavides/Agence France-Presse — Getty Images

Perú saltó a la palestra internacional como el país con el mayor número de muertos por millón de habitantes por coronavirus en Mayo pasado. Un análisis de científicos peruanos sobre los muertos en Lima visibiliza que los distritos con menores ingresos son los que han sufrido el mayor impacto durante la pandemia. En el siguiente artículo para Sophimanía, Hugo Ñopo y Gabriel Carrasco-Escobar urgen a que nuestras calles se conviertan en un espacio colectivo de “amor y control”.


Las Calles

“¿Qué pasó con esos guapos que alardeaban con su vida?” 
R. Blades

Vamos a cumplir 6 meses de pandemia y durante este tiempo hemos ido aprendiendo a un ritmo nunca antes visto. Tanto el gobierno, como la ciencia y la sociedad civil hemos recorrido estos meses en medio de información nueva, incertidumbres, aciertos y errores. En varios ámbitos, desde biológicos hasta sociales, nuestras creencias y la evidencia han entrado en conflicto. Aprovechemos esta oportunidad para aprender e incorporar mejor a nuestro día a día este ángulo de la nueva normalidad.

En el sector salud existen múltiples sistemas de información que nos permiten monitorear la dinámica de la pandemia, aunque lamentablemente no todos están adecuadamente interconectados. Uno de ellos es el Sistema Informático Nacional de Defunciones (SINADEF), nacido el 2016 gracias al apoyo internacional que recibieron el Ministerio de Salud (MINSA) y el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). A pesar de que todavía hay regiones con baja cobertura de SINADEF, este es el sistema de registro de información más confiable en este momento de la pandemia. El portal del SINADEF reporta información de muertes según un rango amplio de causas que cubren tanto las violentas (por ejemplo accidentes) como las no violentas. Estas métricas de mortalidad funcionan como un espejo retrovisor para el monitoreo de la pandemia: nos permiten ver sus restos mortales. Así podemos comprender la dimensión e impacto que ella ha dejado en cada distrito. 

Los Muertos
Comparando el número de muertes de los meses de pandemia del 2020 con el número correspondiente a meses previos (sin pandemia) se calcula el
exceso de mortalidad. Esta métrica ha recibido atención internacional porque permite una mejor comparación del impacto global de la pandemia en cada país. Así es posible comparar el rastro de la pandemia entre países, independientemente de la metodología que cada uno use para contabilizar las muertes por COVID-19, sea por el tipo de de prueba (molecular o serológica) o por definición clínica (signos y síntomas). Es así que para mediados de mayo, Perú saltó a la palestra en el análisis de John Burn-Murdoch (@jburnmirdoch) de la revista financial times como el país con el mayor número de muertos por millón de habitantes.

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Fuente:  @jburnmurdoch en Twitter ( Stories, stats & scatterplots for
@FinancialTimes| Daily updates of the coronavirus trajectory tracker | [email protected] | #dataviz)

Más allá de la comparación internacional, los datos de SINADEF nos permiten comprobar que en nuestro país coexisten múltiples epidemias de COVID-19 en las regiones, con evoluciones diferentes. A continuación les presentamos una muestra de ello. Para este análisis solo nos hemos enfocado en los distritos de la ciudad de Lima, hemos excluido todas las muertes violentas y hemos comparado las muertes de Abril hasta Agosto con las que ocurrieron en Enero-Febrero, antes de la detección del primer caso de COVID-19 en Lima. 

La pandemia se ha extendido por toda la ciudad. A la fecha todos los distritos tienen más muertes que las que tenían antes de la pandemia, pero hay distritos que han experimentado un impacto mucho mayor que otros. Esto es lo que se reporta en la figura 1. En ella hay 36 recuadros, uno por distrito limeño (no se reportan todos los distritos porque algunos tienen información incompleta). En cada distrito hay dos ejes: en el eje x medimos las semanas del año (desde Abril), en el eje y medimos los rangos de edades de las personas fallecidas. El color con que se marca cada combinación semana-edades nos indica qué tan severo es el exceso de mortalidad.

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Figura 1. Evolución por semana y grupo de edad del exceso de mortalidad (%) usando datos de SINADEF en Lima Metropolitana. Distritos ordenados en relación al total de exceso de muerte.

En la figura 1 podemos constatar que en San Juan de Lurigancho hay grupos de edad que han registrado un exceso de mortalidad 13 veces mayor al número que se observaba antes de la pandemia. En comparación, en San Isidro, para el mismo periodo se observó un exceso de mortalidad no mayor a 4 veces lo observado antes de la pandemia.

La desigualdad
Es llamativo notar que el orden de los distritos según su exceso de mortalidad es muy similar a un gradiente socioeconómico. Los distritos con menores ingresos son aquellos que han tenido mayor impacto de la pandemia. Este factor económico es más potente que otros, como por ejemplo, el demográfico. En nuestro ejemplo, San Juan de Lurigancho y San Isidro tienen una densidad poblacional similar, 7,909 y 5,644 habitantes por km2 respectivamente (Lima cómo vamos). Sin embargo, debido a su estructura poblacional esperaríamos que San Isidro fuera más vulnerable a la pandemia que San Juan de Lurigancho ya que tiene una mayor población de alto riesgo. 

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Figura 2. Distribución poblacional en San Juan de Lurigancho y San Isidro. Censo 2017.

Esta comparación es sólo un ejemplo de la riqueza de análisis, y desafíos al sentido común, que se pueden conseguir con los datos de SINADEF y en general con buenos sistema de información epidemiológica. En las primera semanas de la pandemia diversos analistas subrayaron lo “democrático” del virus, pues se pensaba que contagiaba a todos sin distinción. Hoy estamos comprobando que si bien todos pueden contagiarse, no todos contamos con las mismas herramientas para hacerle frente. El sentido común inicial se vio desafiado por la evidencia. 

Hoy hay creciente evidencia de nuestras diferencias biológicas para contraer y contagiar el virus, o para desarrollar síntomas graves que desencadenan en muerte. Sin embargo, estas diferencias se ven opacadas por nuestras grandes diferencias socio-económicas. En salud pública, la estrategia de contención de la pandemia urge basarse en principios de equidad y no de igualdad, ya que no todos podemos afrontar de la misma manera este evento crítico de salud.

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Figura 3. Equidad e Igualdad. Igualdad, darle a todos lo mismo. Equidad, darle a cada cual lo que necesita. Imagen: Adaptada de Robert Wood Johnson Foundation.

¿Qué hacer ahora?
Necesitamos un cambio de enfoque, necesitamos que nuestros sistemas de información y vigilancia epidemiológica permitan identificar poblaciones vulnerables para hacerles seguimiento en tiempo real. Esto tiene que estar acoplado a un diseño de estrategias de salud pública que incorporen nuestra diversidad y que aseguren su implementación. Esta estrategia debe llamar a una acción colectiva en la que todos nos veamos protegiendo la salud de todos. Necesitamos que nuestras calles se conviertan en un espacio colectivo de “amor y control” (Blades dixit) por el bienestar de todos.

Una pandemia de estas magnitudes tiene que afrontarse con todos los recursos que tenemos como país, no solo los del gobierno. Pero además, esta emergencia sanitaria debe dejarnos al menos dos lecciones importantes para el futuro. Primero, necesitamos incorporar los aprendizajes de prevención que serán útiles en próximas oportunidades. No permitamos que pase esta pandemia y continuemos desarmados para cualquier otra que venga. Y segundo, reconozcamos que varias vulnerabilidades frente a la pandemia son falencias de nuestro sistema de salud. No hay que olvidar que en el Perú hay muchas otras enfermedades que necesitan atención integral y para ello se requieren reingenierías del sistema de salud que hoy conocemos. 

Aún nos queda un largo camino en la pandemia y tenemos mucho por hacer. Pero después de ella, una enorme tarea pendiente seguirá ahí: necesitamos garantizar mejor salud para todos. Frente a los retos necesitamos más apertura y colaboración entre el Estado, la sociedad civil y la academia.

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Sobre los autores:

-Gabriel Carrasco, MSc es co-director del laboratorio de Innovación en Salud del Instituto de Medicina Tropical “Alexander von Humboldt” de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y actualmente está en el doctorado en Salud Pública en la Universidad de California, San Diego. Sus investigaciones se enfocan en la epidemiología de Enfermedades Tropicales y su intersección con determinantes ambientales en lugares con recursos limitados. Se especializa en métodos de epidemiología, análisis espacial, percepción remota y ciencia de datos para entender la distribución y determinantes de las enfermedades tropicales.

-Hugo Ñopo es investigador principal de GRADE, con formación en economía, ingeniería y matemáticas. Tiene experiencia en diversos organismos multilaterales (OIT, ID, Banco Mundial, PNUD, OECD, UNESCO), tanto como funcionario como consultor. Además, cuenta con experiencia docente en Middlebury College, Northwestern University, Pontifica Universidad Católica del Perú, Universidad del Pacifico, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y otras. Sus trabajos de investigación han sido publicados en diversas revistas arbitradas.


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