Los gladiadores tomaban bebida hecha de cenizas para fortalecer sus huesos

Medicina, Salud y Alimentos

Por Sophimania Redacción
5 de Noviembre de 2014 a las 16:00
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Los gladiadores tomaban bebida hecha de cenizas para fortalecer sus huesos

El análisis de los huesos de gladiadores de los siglos II y III e.c., muertos en la ciudad romana de Éfeso, ha revelado que la dieta general de estos luchadores no era diferente de la del resto de la población: muchos vegetales y pocas proteínas de origen animal. Estos resultados se presentaron en la revista PLOS One. El artículo científico concluye que la dieta de estos hombres era mayoritariamente a base de vegetales y con poca ingesta de proteínas de origen animal.

 

 

Curiosa diferencia entre los gladiadores y el resto de la población

 

Los huesos de los gladiadores presentan niveles más altos de estroncio que el resto de los habitantes de la ciudad. Para los autores de esta investigación, esta característica podría deberse a un cóctel de cenizas de plantas que los luchadores tomaban después de los combates.

“Las cenizas son mencionadas por Plinio el Viejo (naturalista romano) en su obra Historia Natural como un remedio para después de los ejercicios de lucha de los gladiadores“,  explica a Fabian Kanz, del Departamento de Medicina Forense de la Universidad de Viena, Austria, uno de los autores del artículo, que estudió entre 2000 y 2010 los huesos encontrados en Éfeso. “La función de esta solución debía ser similar a la del calcio efervescente y las barras de manganeso que pueden encontrarse hoy en las farmacias.”

Los gladiadores eran esclavos, criminales o prisioneros obligados a combatir en duelos públicos financiados por la clase alta romana para entretener al pueblo. Durante siglos, estos hombres eran alimentados y ejercitados en escuelas de gladiadores para luchar en público unos contra otros o contra animales salvajes. La muerte era frecuente. Esta realidad inhumana es retratada en películas como Gladiator o en la historia varias veces narrada de Espartaco, un esclavo tracio que se rebeló contra los romanos y formó su propio ejército.

“Los textos antiguos mencionan una dieta especial para los gladiadores, por eso la cuestión era si esta dieta dejó vestigios específicos en sus huesos”, añade el científico.

 

 

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Restos de gladiadores. Foto: LA TÚNICA DE NESO

 

 

Análisis de los restos

 

A través de un análisis de los huesos de 20 gladiadores, y de los de 20 hombres, mujeres y niños no gladiadores, que vivían en Éfeso en la misma época, el equipo de investigación ha podido obtener nueva información acerca de su dieta. En los 40 esqueletos, los investigadores han identificado la proporción entre el calcio y el estroncio, por un lado, y por otro la proporción de isótopos (variantes de cada elemento) de carbono, nitrógeno y azufre. Luego hicieron una comparación entre la población de gladiadores y la población normal.

Una de las conclusiones importantes del estudio ahora publicado ha sido precisamente el análisis de la relación de isótopos de nitrógeno, ya que una de las formas de este elemento químico indica la existencia de proteínas de animales en la dieta.

“No encontramos en los huesos de los gladiadores diferencias significativas de una de las formas de nitrógeno en relación con los huesos de la población normal de Éfeso”, nos explica por su parte Sandra Lösch, otro de los autores del artículo, de la Universidad de Berna, Suiza. La alimentación de la mayor parte de la población consistiría principalmente en cereales y otros vegetales. Los gladiadores tenían el difamatorio apodo de “comedores de cebada”.

“Por supuesto que comerían pescado y carne, pero creemos que no sería el principal componente de su dieta”, defiende Fabian Kanz. “En las clases más altas, el consumo de carnes caras habría sido mayor”.

En cuanto a las cenizas, lo que podría explicar la cantidad más elevada de estroncio en los huesos de los gladiadores en relación con las otras personas, es posible que tuvieran su origen en la quema de madera de “cedro, pino y roble”, dice el artículo.

 

 

FUENTE: Science Alert

 


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