Apple vs FBI: Las dos concepciones erróneas que dominan el debate

Redes Sociales

Por Victor Roman
14 de Marzo de 2016 a las 20:06
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Apple vs FBI: Las dos concepciones erróneas que dominan el debate

El caso de la petición por parte del FBI a Apple no solo de desencriptar el iPhone del terrorista de San Bernardino,  si no de crear un “llave” de manera que las autoridades estadounidenses puedan entrar a cualquier equipo de un sospechoso ha creado un intenso debate entre los oficiales del gobierno y los especialistas en tecnología.

Acerca de este tema han escrito para TechCrunch, Nico Sell, ex CEO de Wickr y Gilman Louie ex especialista en Venture Capital para la CIA. Dándole una perspectiva desde dos ángulos distintos.  

En la columna que escribieron ambos, explican que lamentablemente la única solución propuesta seriamente por el gobierno norteamericano es la de crear puertas traseras (backdoors) al cifrado de manera que puedan ser usados en temas de seguridad. Sin embargo como el mismo artículo dice, esta medida “pondría en peligro la integridad de nuestras redes” y la industria tecnológica cree que es necesario entender y refutar dos conceptos erróneos críticos que actualmente domina el debate político.

El primer supuesto clave es que “la policía no tiene datos suficientes para luchar contra la delincuencia y, por tanto, debe aumentar su capacidad de interceptar y descifrar comunicaciones web”, dicen Sell y Louie.

Pero este argumento es fácilmente refutable porque actualmente la gran mayoría de redes globales (como Facebook, Twitter, y demás) operan “con plena visibilidad” haciendo que sea sumamente sencillo para las autoridades de recabar información sobre los ciudadanos. Especialmente si la misma ley pide esta información con una orden judicial.

A eso se suma “la vigilancia visual generalizada de cámaras, recolección de datos comerciales por tarjetas de crédito, etc…” Gracias a esto, las autoridades tienen una cantidad sin precedentes históricos de información, a veces sin siquiera la necesidad de una orden judicial. Esto, aumentará mucho más con la llegada de la Internet de las Cosas cuando, electrodomésticos, autos, y demás objetos sean capaces de generar data.

“Por lo tanto” agregan Sell y Louie, “la cantidad de canales de datos y de información disponibles para la aplicación de ley ofrecen amplias oportunidades para obtener inteligencia legal”. Que los gobiernos no sean capaces (como en el caso de los ataques de París) de utilizar efectivamente toda esta data es más responsabilidad de ellos que de una falta de información.

La segunda concepción errónea es la de que una creación de una puerta trasera para circunstancias excepcionales podrá ser beneficiosa. Sin embargo,  como señalan los autores del artículo “es tecnológicamente imposible limitar los privilegios de una puerta trasera a una de las partes sin hacer todo el sistema vulnerable”.

Porque, básicamente, crear una “puerta trasera” es como tener una llave maestra con la cual, no solo los gobiernos y sus desprestigiados sistemas de vigilancia pueden entrar sino, cualquier otra persona puede entrar a cualquier sistema en cualquier momento. Poniendo en riesgo la privacidad de todos los usuarios. En este caso la ignorancia de las autoridades es dolorosamente obvia.

Para este escenario, el modelo de “seguridad para todos o para nadie” que tenemos actualmente es el más adecuado. Hacer lo contrario no solo perjudicará a los usuarios de Apple o de cualquier fabricante de hardware si no a las mismas start ups, empresas y gobiernos.

 

FUENTE: TECHCRUNCH


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